Revista Èvoque

Cuando se tienen multitud de viajes a las espaldas y se han conocido decenas de hoteles en todo el mundo, cientos de recepcionistas y camareras de piso que trabajan de forma diferente según dicten las normas y estándares del hotel, surge la curiosidad natural por el funcionamiento y la eficiencia del hotel, más aún cuando ha surgido algún tipo de problema que consideramos trivial pero no han sabido resolvérnoslo de forma eficiente.

Cada hotel es un mundo. Existen enormes diferencias entre el servicio y la equipación de unos hoteles y otros, atendiendo a factores como la nacionalidad, calificación, empresa rectora o incluso la personalidad de los propios dirigentes y gobernantes del hotel. La sintonía del cliente con los empleados del hotel es un factor crucial para que la estancia resulte agradable y se conserven las ganas de repetir estancia, pero este factor depende de la personalidad y saber estar tanto de empleados como de huéspedes, y varían enormemente de uno a otro, por lo que se traduce en un punto fácilmente conflictivo, evitable sólo en ocasiones.

Existen factores objetivos, funciones importantes en las que se debe inculcar una elevada exigencia para hacer de la estancia del cliente una experiencia placentera y satisfactoria. La eficacia, rapidez, limpieza y mínimo intromisión del empleado y los servicios que ofrece son vitales para causar buena impresión al cliente. Así que, teniendo en cuenta que un hotel con un mínimo de calidad, además de vender un servicio de estancia, también vende su imagen, es sumamente importante que la impresión del huésped sea la mejor posible. Esta buena impresión, a su vez, genera buena publicidad y nueva clientela, ya que no hay mejor marketing que el boca a boca.

Para favorecer las características de eficacia y rapidez, cada vez con más frecuencia, los hoteles proceden a externalizar ciertos servicios, como pueden ser la reserva online, los servicios de jardinería o socorrismo en la piscina, las excursiones concertadas para los clientes o el propio transporte del hotel. Ya estamos acostumbrados a que varios de estos servicios están contratados a terceras empresas especializadas en el sector, pero aún no es tan frecuente en hoteles de gran capacidad la externalización de los servicios de lavandería.

La lavandería es uno de los servicios más importantes de un hotel, ya que es parte indispensable en el servicio principal: la estancia de los clientes. Aún existen numerosos hoteles que poseen en el propio edificio una lavandería bien equipada para el procesado de las sábanas y toallas propias, pero el coste y mantenimiento de toda la maquinaria más el personal dedicado puede ser considerado un alto gasto reducible si se contrata un servicio de lavandería externo.

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El servicio de lavanderia para hoteles sevilla propone un servicio rápido, eficaz y con la garantía de usar las últimas tecnologías en maquinaria y los profesionales más experimentados en el sector, ya que se trata de una empresa dedicada exclusivamente a ofrecer este servicio a hoteles, así como renting de material textil.

La comodidad de la externalización de este servicio es pieza clave para un importante ahorro de costes y una respuesta eficaz a cualquier tipo de problema relacionado con dicho servicio.

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